Después de que escribí un mensaje en mis redes sociales, un poco crítico sobre la designación de Carlos Iriarte (un priísta distinguido) como cónsul de México en la ciudad de Boston USA, recibí un ataque debidamente prefabricado y endosado “periodísticamente”; publico nuevamente en las redes Higinio Martínez Miranda.
La respuesta a mi mensaje, fue de respaldo generalizado; algunos lo hicieron de manera pública y otros de manera privada, pero todos externaron su respaldo a mi posicionamiento. Lo escribí, porque lo tenía que escribir. Dejar testimonio de mi punto de vista por una cuestión básica, elemental, moralmente necesaria; ¿Hasta qué punto un hombre mantiene el compromiso con la verdad, con sus principios? ¿Hasta qué momento el hombre sucumbe a la tentación del poder? ¿Cuál es mi límite para opinar?: La respuesta a esta última pregunta es la ética, el respeto a la propia y a la colectiva. La que no compromete mi historia de 50 años para lograr un cambio en mi país y en mi Estado; agrego.

Transcribo textualmente unas palabras atribuidas a un hombre irrepetible: “qué difícil es para los hombres, todos, manejar el tema del poder. Pero no el sencillito de abuso de poder sino de esa categoría existencial, totalizadora, que llamamos poder y es, en el fondo, el diálogo central del hombre con su conciencia: ¿Podré autocontrolarme? ¿Podré?”. Debido a esos mensajes de apoyo y en los cuales muchas y muchos han recordado, en sus redes, que este 2025 cumplo 50 años de actividad política, tengo que agradecer a quienes me expresan su solidaridad en estos momentos de mi vida militante y partidista. ¡¡¡Muchas gracias!!! Finalizo.