Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó desde la Oficina Oval la imposición de un arancel global del 10 % a todos los países, como respuesta a la decisión del Tribunal Supremo que tumbó gran parte de su política comercial de presión basada en los llamados aranceles “recíprocos”.
La medida, que busca mantener la estrategia de proteccionismo económico impulsada por la administración republicana, excluye a México y Canadá, cuyos productos se mantienen libres del nuevo gravamen gracias a los acuerdos vigentes en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).

El mandatario calificó de “vergüenza” la resolución del Supremo, de mayoría conservadora, que frenó su política arancelaria indiscriminada aplicada a más de un centenar de países. En respuesta, la Casa Blanca estudia mecanismos para sortear el golpe judicial y mantener la presión comercial.
En México, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que se ha abierto un canal de comunicación con Washington para precisar la posición del país frente al nuevo escenario.
“Estamos trabajando para entender dónde quedará parado México en medio de este revés a la política comercial estadounidense”, señaló.
La decisión del Supremo y la reacción inmediata del presidente Trump marcan un nuevo capítulo en la tensión comercial global, con implicaciones directas para los mercados internacionales y para los socios estratégicos de Estados Unidos.